Suplantación de identidad

La suplantación de identidad es una actividad malintencionada que consiste en hacerse pasar por otra persona por diversos motivos: cometer algún tipo de fraude, obtener datos de manera ilegal. 

Las nuevas tecnologías e Internet también han hecho que resulte más fácil la suplantación de identidad a través de las tarjetas de crédito. El fraude de este, implica el uso no autorizado de la información de la tarjeta de crédito de una persona con el propósito de cargar compras en la cuenta de la víctima o extraer fondos de su cuenta. Debido a la popularidad de las compras en línea, los delincuentes ya no necesitan una tarjeta de crédito física. Con el nombre del titular, el número de la tarjeta de crédito y la fecha de vencimiento es suficiente.

Existen diferentes técnicas y modos de llevar a cabo esta usurpación de identidad, que cambian y evolucionan a la velocidad de las nuevas tecnologías, pero podemos englobarlas en dos categorías principales:

FRAUDE CON TARJETA PRESENTE

Consiste en clonar la tarjeta al pasarla por un dispositivo que almacene su información para luego poder usarla para cargar otras compras (por ejemplo, cuando pasamos la tarjeta en un TPV al pagar en un restaurante o incluso al introducirla en el cajero automático).

FRAUDE DE TARJETA NO PRESENTE

Estos, se han extendido y convertido en comunes en los últimos tiempos. La estafa se realiza a través de Internet, utilizando correos electrónicos de phishing. Los estafadores envían estos correos presentándose como una institución creíble (tu banco, una administración pública, etc.) para poder robar nuestra información personal o financiera a través de un enlace con malware (programa malicioso).

APROPIACIÓN FRAUDULENTA DE CUENTAS

Implican que el delincuente se apodera de una cuenta existente. Con suficiente información personal sobre la víctima, el delincuente se comunica con el banco o con la compañía de la tarjeta de crédito y solicita que se cambie la dirección de facturación. Luego, denuncia la pérdida o el robo de la tarjeta de crédito y solicita que se envíe otra tarjeta a la nueva dirección. De esta manera, el delincuente puede realizar compras fraudulentas con la tarjeta.

Es poco probable que encuentres una única manera de prevenir el robo de identidad, pero hay algunas cosas que puedes hacer para que sea mucho más difícil que te suceda:

  1. Mantente alerta. Los estafadores pueden hacer llamadas telefónicas que parezcan provenir de entidades gubernamentales o de empresas financieras. Por otro lado, los correos electrónicos pueden parecer legítimos y todo puede ser un intento por robar tus datos. Revisa bien antes de dar clic a un enlace y nunca proporciones información a un desconocido si tú no has solicitado asistencia.
  2. Establece contraseñas seguras y agrega pasos de autenticación. Trata de crear diferentes contraseñas para tus cuentas y procura que sean complejas combinando mayúsculas con minúsculas y signos de puntuación. Trata de agregar pasos de doble autenticación, como el envío de códigos a tu teléfono móvil.